EL EVANGELIO DEL DOMINGO
Domingo siguiente a Epifanía
BAUTISMO DEL SEÑOR
Mateo 3, 13-17
13 Entonces llegó Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.
14 Juan intentaba disuadirlo diciéndole:
- Soy yo quien necesita que tú me bautices, y ¿tú acudes a mí?
15 Jesús le contestó:
- Déjame ya, que así es como nos toca a nosotros cumplir toda justicia.
Entonces Juan lo dejó. 16 Jesús, una vez bautizado, salió en seguida del agua. De pronto quedó abierto el cielo y vio al Espíritu de Dios bajar como paloma y posarse sobre él, 17 y una voz del cielo dijo:
- Éste es mi Hijo, el amado, en quien he puesto mi favor.
Comentarios de Pedro Olalde
En el evangelio de hoy, se nos narra una experiencia de Jesús. Fue algo intensamente vivido, porque no debemos pensar que Jesús fue un hombre bajado del cielo y que fue dispensado de hacer su camino humano y espiritual aquí abajo. Jesús se sometió al proceso de crecimiento humano, como los demás.
Hoy sabemos las experiencias que más marcaron a Jesús. Entre ellas, podemos citar las siguientes:
El Antiguo Testamento. Jesús fue educado en el espíritu de la Palabra de Dios, el Antiguo Testamento, que entonces se explicaba los sábados en las sinagogas.
La Tradición Profética. Por lo que sabemos de Él a través de su vida pública, Jesús asimiló muy bien la doctrina de la justicia y misericordia de los profetas.
La experiencia filial. Es la experiencia más honda de Jesús. Se retira a menudo a orar, a estar con su Padre, a quien llama “Abbá,” papá. Jesús vivió muy unido a su Padre Dios y se sintió “su hijo”. Tuvo la experiencia de ser profundamente amado por su Padre y de amarle con todas sus fuerzas.
La vida, las dificultades, el trato con los pobres y poderosos. Jesús se fijaba, sobre todo, en dos cosas: 1- Cómo vivían las personas, en sus angustias, sus injusticias. 2- Cómo quería su Padre que fuera esa realidad. En consecuencia, Él se dedicó, completamente, a ayudar a todos y, especialmente, a los más humildes, siguiendo el principio de la misericordia.
Y el contacto con Juan Bautista. Es indudable que Jesús pasó por la experiencia de ser bautizado por él. No se identificó con Juan, pero recibió su influencia. En el evangelio de hoy, precisamente, aparece Jesús recibiendo el bautismo de manos del Bautista.
Todo esto conformó la personalidad de Jesús, de quien afirmamos que ha sido la persona más humana y espiritual de este mundo, y por eso, nos atrevemos a decir que es el Hijo de Dios. Estas experiencias las tuvo Jesús a lo largo de toda su vida. El texto de hoy nos relata dos de ellas: el bautismo y la experiencia filial.
Jesús fue bautizado por Juan. Mateo, en el comienzo de su evangelio, presenta a Jesús como el obediente y el humilde que cumple el querer del Padre. Esta es la base de su cristología. Mateo hace culminar la filiación divina de Jesús en su obediencia. Mateo no defiende la teología “elevada” del cuarto evangelio, que subraya la dimensión celestial de Jesús, como Hijo, como Verbo de Dios.
La experiencia de ser Hijo. “El Espíritu Santo bajó sobre Él”. Los apóstoles y los discípulos que convivieron con Jesús lo tenían claro: vieron que Jesús estaba lleno del Espíritu de Dios. Y más aún, experimentaron que Él fue el que les comunicó a todos ellos el Espíritu, el día de Pentecostés. Se oyó una voz del cielo: Este es mi Hijo, a quien yo quiero, mi predilecto”. El momento cumbre en Mateo como en Marcos, es la proclamación de la voz, que identifica a Jesús como Hijo.
Comentarios de Patxi Loidi
Este domingo da fin al tiempo litúrgico de Navidad, con la celebración del bautismo de Jesús. En este hecho, había una doble dificultad teológica: que Jesús fuera bautizado por Juan Bautista, su precursor, siendo superior a él, y que se mezclara con los pecadores sin tener pecado. Mateo quiere superar esta dificultad y para ello añade un diálogo entre Juan Bautista y Jesús, que deja clara la santidad y superioridad de Jesús.
Aparte de esto, el pasaje es una gran revelación para nosotros.
1º Jesús se encarna hasta lo más bajo de lo humano, al mezclarse con los pecadores que eran bautizados por Juan; de esa forma se hace solidario con nosotros y nos libra de nuestros pecados.
2º Es ungido como Mesías por el Espíritu para su misión y tiene la experiencia profunda de ser hijo amado de Dios.
Guía para la oración personal con este pasaje
V.13.
Imaginarse la escena. Jesús mezclado con los pecadores. Increíble. Máxima humillación. Aquí la encarnación llega hasta lo más bajo.
V.12-13.
Marcos no trae este diálogo. Mateo lo pone para suavizar el escándalo que sufrían los cristianos con el bautismo de Jesús. Yo sigo orando con la misma admiración de antes. Y me meto en el agua con él entre los pecadores. Y el agua se va purificando alrededor de Jesús y me va purificando también a mí.
Contemplo los dos signos: los cielos que se abren y la Paloma que baja sobre Jesús. Deseo que me ocurra a mí también todo ello. Y me ocurre, si tengo fe. Se me abre el cielo para siempre y el Espíritu me invade.
Oigo que el Padre me dice las mismas palabras que a Jesús. Y me quedo en contemplación largo rato: contemplación de Jesús y contemplación del misterio que ocurre también en mí.