EL EVANGELIO DEL DOMINGO
CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO
Mateo 1, 18-24
18 Así nació Jesús el Mesías: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
19 Su esposo, José, que era hombre justo y no quería infamarla, decidió repudiarla en secreto. 20 Pero, apenas tomó esta resolución, se le apareció en sueños el ángel del Señor, que le dijo:
- José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte contigo a María, tu mujer, porque la criatura que lleva en su seno viene del Espíritu Santo. 21 Dará a luz un hijo, y le pondrás de nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.
22 Esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta: 23 Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán de nombre Emanuel (Is 7,14) (que significa «Dios con nosotros»).
24 Cuando se despertó José, hizo lo que le había dicho el ángel del Señor y se llevó a su mujer a su casa;
Comentarios de Pedro Olalde
¿Cómo surgieron los relatos de la Infancia de Jesús? Surgieron de la necesidad que sentían los cristianos de la tercera generación de conocer algo sobre sus primeros años. Ellos estaban bien informados de la vida pública de Jesús, de su pasión, muerte y resurrección, pero encontraban que había un gran vacío de información sobre su infancia.
Para cubrir esta laguna, Lucas y Mateo redactan los primeros capítulos de sus evangelios. Los dos relatos tienen grandes parecidos y grandes diferencias. Lucas destaca la figura de María; Mateo, la de José. Ambos resaltan la virginidad de María.
No son narraciones históricas, sino teológicas, que quieren decirnos quién es Jesús, visto desde la fe de las primeras comunidades cristianas. Más de uno de nosotros se imagina, tal vez, que las fuentes de información procederían de algunos de los Apóstoles o de la misma madre del Señor. Pero, no. La conclusión de los estudiosos es clara: son textos redactados para confesar la fe de la primitiva comunidad cristiana en Jesús Mesías y Salvador, para lo cual, a menudo, recurren a pasajes del Antiguo Testamento.
Los relatos de la Infancia de Jesús son muy conocidos y han tenido éxito en la liturgia, el arte y la espiritualidad.
El personaje central es Jesús. Aunque se hable de José y María, el texto se centra en Jesús. Quiere comunicarnos quién es Jesús. Nos dice que Jesús es de arriba, que tiene su origen en Dios. La virginidad de María es, pues, un signo externo y físico de una realidad invisible: de la venida al mundo del Hijo de Dios, de Jesús. La virginidad de María no es lo central del pasaje.
El evangelista San Mateo destaca la figura de José y su función en la familia de Nazaret. José era bueno: por su fe, por su docilidad a la voz del ángel, por su actitud de servicio. Llevó a su casa a María y al fruto de sus entrañas. En adelante, sólo viviría para ellos, siendo custodio de la sagrada familia. La grandeza de José reside en estar al servicio de la causa de su hijo Jesús.
Subraya Mateo la imposición del nombre Jesús, que significa “Dios salva”. Se atribuía al Mesías la función de salvar a Israel. Por eso, se aplica a Jesús el texto del salmo 129,8: “Él redimirá a Israel de todos sus delitos”.
Jesús es el “Emanuel”, Dios-con-nosotros. ¿Quién es Jesús para Mateo? La transparencia viva de Dios. Es el Dios con nosotros. El título de Emanuel, aplicado a Jesús, está presente en todo el evangelio. Ejemplo, Mt 18,20: “Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos”. Y termina su evangelio con el tema Emanuel: “Yo estaré con vosotros siempre, hasta el fin del mundo” (28,20).
Comentarios de Patxi Loidi
El pasaje de hoy es un texto de anunciación. En esos esquemas hallamos los siguientes siete elementos:
1º un saludo de parte de Dios;
2º el temor del interesado;
3º la invitación a no temer;
4º la explicación del porqué de la visita divina;
5º la misión que Dios le da;
6º la pregunta aclaratoria del elegido/a y la respuesta divina;
7º la aceptación por parte del elegido/a.
En este pasaje el anuncio va dirigido a José y hay además una cita del Antiguo Testamento, dos elementos propios del evangelio de Mateo. Pero el pasaje es principalmente cristológico, o sea, referido a Jesús, que es el personaje principal presentado como salvador.
Debemos fijarnos en la palabra “Jesucristo”. Es un título que le dieron a Jesús después de Pascua. Por lo tanto, Mateo está escribiendo desde la fe pospascual.
La salvación aparece todavía referida al pueblo de Israel; pero, de acuerdo con el universalismo que sale también en este evangelio más adelante, podemos entender que “su pueblo” –el pueblo del Mesías– es la Humanidad.
José queda descrito como un hombre justo, palabra que en la Biblia se refiere persona que cumple la Ley, o sea, para los judíos, la voluntad de Dios. Pero algunas veces, sobre todo en los salmos, significa también justicia social.
Los desposorios judíos suponían un compromiso tan real, que al prometido se le llamaba ya “marido” y no podía quedar libre más que por el repudio. La Ley mandaba la lapidación, unas veces del hombre y la mujer; otras, sólo de la mujer. En tiempo de Jesús la lapidación ya no se practicaba. A la mujer adúltera la abandonaban privadamente.
El ángel del Señor representaba primitivamente al mismo Yavé. En el Antiguo Testamento, Dios se sirve a veces de los sueños para instruir a los seres humanos.
El Espíritu Santo no sustituye a la acción del varón en la generación humana. Esa forma de pensar es una barbaridad. Se trata del poder de Dios, que crea de la nada. La revelación principal del versículo 35 es que Jesús viene de Dios. La Iglesia ve además en él la concepción virginal.
Guía para la oración personal con este pasaje.
Recomendamos la lectura orada por trozos. En algunos apartados podemos meternos en la piel de José. Es importante sentir su fidelidad a la voz de Dios. El Señor me habla de muchas maneras normales, con la Biblia, con hechos de mi vida, con hechos del mundo. También puedo orar con Jesús, mi Salvador.
V.18-19.
Perplejidad de José. Honradez. Quizá sorpresa: veía que su esposa era buena.
V.20.
Dos consideraciones:
a) Dios nos habla de muchas maneras, como en este caso a San José.
b) Dios saca de donde no hay, de la nada. Son los misterios de Dios. Hablo con Jesús sobre ambos puntos.
V.21-23.
Jesús y Emmanuel. Dos grandes significados para nosotros. Contemplación de Jesús, como nuestro y mi salvador; como Dios con nosotros y Dios conmigo. Jesús es “Dios conmigo”
V.24-25.
José cumple la misteriosa voluntad de Dios. Es un hombre recto. Así quisiera ser yo.